HIMNO

Autor: Jesús María Restrepo

  

CORO

Oh, jardín de claveles,

de bellas rosas vivas;

estas son las juventudes

que se destacan altivas,

mientras lucen complacidas

de Betania las auroras,

la perla se pavonea

jugando con sus corolas

 

PRIMERA ESTROFA

 

Una perla que en los mares

soportaba su tristeza,

quiso adornar su intelecto

con las artes y las ciencias;

de una ola enfurecida

aprovechó su fiereza

y en las cumbres citaranas

aseguró su presencia

 

SEGUNDA ESTROFA

 

Esa perla es mi alegría,

de mi conciencia es sustento,

de mi espíritu es emblema,

de mi heredad la querencia;

los amores juveniles

presiden con sentimiento,

la paz luce con orgullo

y rechaza la violencia

 

TERCERA ESTROFA

 

los farallones le dieron

su belleza y su ternura;

los arreboles gloriosos

y las tardes citaranas

la bañaron de esperanza

de saber y de hermosura

y en los bancos de la escuela 

sus ilusiones tempranas

Comentarios al texto: “Replantear la educación, ¿Hacia un bien común mundial?, de la Unesco”

 

Por: Héctor Alonso Álvarez Vélez

 

El texto de la Unesco invita a la reflexión sobre el camino que ha de tomar la educación en el mundo, bajo la consideración de las dinámicas sociales actuales.

El documento podría estar mejor logrado; no presenta ideas originales y tiene poca profundidad en la multiplicidad de temas que aborda; pero aun así, es un texto que puede hacer una gran contribución, especialmente por el alcance y el eco que puede lograr entre los actores de la educación a nivel planetario.

 A propósito de los temas que en el documento se abordan, queremos plantear las siguientes reflexiones:

En primer lugar, como allí se expresa, uno de los retos fundamentales de la educación en nuestros tiempos es lograr que los estudiantes “aprendan a aprender”, pues es claro que nunca en la historia se habían dado condiciones tan propicias como las actuales para que realizan procesos de autoaprendizaje y de aprendizaje tutorial en diferentes contextos, logrando con ello a la vez generar condiciones para la autonomía y la autodeterminación de las personas y comunidades.

Lo segundo es que el propósito descrito por si sólo implica una reestructuración profunda de todos los paradigmas de la escuela tradicional, entre ellos el de la concepción de la educación como un acto que se da fundamentalmente en las aulas. Cuando el aprendizaje se da con protagonismo del estudiante, el papel de la educación en familia y apoyado en los medio de comunicación y materiales educativos es cada vez más relevante, de tal manera que el docente puede enfocar sus esfuerzos al diseño curricular y a la orientación vocacional.

Lo tercero que queremos plantear es que la educación es el fundamento de toda propuesta de desarrollo. Bajo una concepción alternativa, en la que la humanidad es consciente de los límites ambientales y sociales, la educación tiene que estar permeada por las lógicas y principios del desarrollo sostenible, pero sobre todo los educadores tenemos que estar preparados para superar lo académico entendido en sentido tradicional, para conectar el acto educativo con los procesos básicos de la vida comunitaria.

Por último, queremos resultar que la consideración de la educación como un bien público implica contar con la voluntad política para que la enseñanza no sea desde su concepción una fuente de inequidad social. Bien sea que la oferta sea pública o privada, la educación debe ser universal, ofrecer los mismos estándares de calidad y generar oportunidades en igualdad de condiciones para todas las personas.       

 

Bibliografía

Replantear la educación, ¿Hacia un bien común mundial?

Consejos de Don Quijote a Sancho Panza para ser un buen dirigente

Fragmento de texto resumido y editado con fines pedagógicos

I.E. Perla del Citará. Betania, Febrero de 2016

 

Primeramente, ¡oh hijo!, has de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada.

Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse.

 Si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para qué tener envidia a los que padres y abuelos tienen príncipes y señores, porque la sangre se hereda y la virtud se adquiere, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.

Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico. Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre.

Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente, que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo. Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.

Cuando te sucediere juzgar algún pleito de un enemigo, aparta la mente de tu injuria y ponla en la verdad del caso. No te ciegue la pasión propia en la causa ajena, que los yerros que en ella hicieres las más veces serán sin remedio, y si los tuvieres, será a costa de tu crédito y aun de tu hacienda.

Si alguna mujer hermosa viniere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de sus gemidos, y considera despacio la sustancia de lo que pide, si no quieres que se anegue tu razón en su llanto y tu bondad en sus suspiros.

Al que has de castigar con obras no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones.

No andes desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de ánimo desequilibrado.

Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago. Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.

Sea moderado tu sueño, que el que no madruga con el sol, no goza del día; y advierte, ¡oh Sancho!, que la diligencia es madre de la buena ventura, y la pereza, su contraria, jamás llegó al término que pide un buen deseo.

 

Este último consejo quiero que le lleves muy en la memoria: jamás te pongas a disputar de linajes, a lo menos comparándolos entre sí, pues por fuerza en los que se comparan uno ha de ser el mejor, y del que abatieres serás aborrecido, y del que levantares en ninguna manera premiado.